Servicio de Taxi Cardona desde Barcelona

Desplácese con Taxi Cardona para sus viajes desde el Aeropuerto de Barcelona.

Realizamos servicios de Taxi de Barcelona a Cardona.

Confíe en la mejor empresa de Taxi de Barcelona y más consolidada para sus viajes a Cardona.

Taxi Rapid BCN es la empresa de Taxi Cardona Barcelona mejor valorada por sus clientes.

Servicio Especial Preferente en Taxi Cardona.

Contacte con TaxiRapidBCN en el Teléfono 622 633 645, servicio 24 horas.

Sobre Taxi Cardona

Cardona es un pueblo, cabeza de municipio del mismo nombre en la comarca del Bages.

Cardona  se encuentra a 96 kilómetros de Barcelona en Taxi, lo que hace aproximadamente 1 hora y veinte minutos de viaje.

Tiene un coste aproximado de 135,00 euros usando Taxi Cardona Barcelona.

Estos datos están calculados con la Tarifa Oficial del Taxi de Barcelona.

Descubre Cardona

El término municipal de Cardona es situado en el extremo Noroeste del Bages.

En el valle del Cardener, y en el límite con el Solsonés.

Delimita de Suroeste a Oeste con Pinós, Riner, Clariana de Cardener y Navès.

También con el Berguedà, con el cual delimita al Norte y Noreste por Montmajor y Viver i Serrateix.

En el Este limita con Navarre y el enclave de Malagarriga y al Sur con Sant Mateu de Bages.

Geografía de Cardona

El Cardener recibe por la izquierda el agua de Ora, procedente del Valle de Lord, y la riera de Navel.

Procedente del Berguedà, que ha excavado un valle favorable para las actividades agrarias.

A la derecha del Cardener, los sedimentos salinos y potásicos emergen en un derrumbe a mediodía del anticlinal donde se alza la villa.

Encima de el Cardener, entre la hondonada de la salina y el río, se levanta el castillo de Cardona con el antiguo monasterio de San Vicente.

A su pie, en dirección a poniente se inicia una cresta, sobre la que, bajo el castillo, está la villa de Cardona.

La necesidad de espacio ha obligado a hacer continuos desmontes con los que se replana la montaña y se ensancha la zona de construcción.

Un kilómetro más abajo y cerca del río, está el arrabal de la Coromina, con el Salino, único núcleo agrupado del término.

El resto está lleno de casas (unas cuantas forman el caserío de Bergús o el caserío de Tresserres).

Ademñas de capillas y núcleos industriales, como la Colonia Manuela, los escoriales y las Colonias Arqueros.

La historia de Cardona

La historia de Cardona se remonta a la época prehistórica, como lo demuestra el material neolítico encontrado en la colina del castillo.

También hay material ibérico y romano, y la explotación de los afloramientos de sal sódica son documentados en Cató el Censor, Plini el Vell y Aulus Gel·li.

La primera mención del castillo de Cardona se puede datar del 798.

Cuando Luis el Piadoso encomendó al conde Borrell, la fortificación de los castillos de Casserres y de Cardona.

En la frontera de poniente de la Marca, antes de la conquista de Barcelona, fortificación que probablemente no llegó a llevarse a cabo.

La verdadera reconstrucción de una fortaleza en este lugar fue realizada por Wifredo el Velloso hacia el 880

La carta puebla de Cardona, que el conde Borrell II concedió el 23 de abril del 986, también la firmaba el señor de Cardona Ermemir llamado vizconde.

Daba privilegios como la exención de la cuarta parte del impuesto dedo del Toloño.

Además de la concesión de la sal extraída de las canteras cada jueves.

Esto obligaba a los hombres de la ciudad a invertir un día semanal en la obra del castillo.

Sancionaba algunos crímenes según las leyes góticas

También exhortaba a la defensa del castillo al conde de Barcelona contra los enemigos.

Cardona fue una honor de los vizcondes de Osona, de los que procedía dicho Ermemir.

Ramon Folc I, fallecido en 1086, fue el primero en llamarse vizconde de Cardona.

El linaje de los Cardona fue ensalzado con el título de condes de Cardona en 1375.

Debiso al extenso territorio que dependía, se fue agrandado con la incorporación del vizcondado de Vilamur (1381).

También con las baronías de Bellpuig d’Urgell y de Juneda, se llamó desde entonces condado de Cardona.

Finalmente, en 1491 Fernando II nombró Joan Ramon Folc IV duque de Cardona en premio a su fidelidad a la casa de los Trastámara.

A partir de ese momento el viejo linaje de los Cardona estuvo cada vez más cercano a la casa real castellana.

El vizconde Ramon Folc VI dio el privilegio a la villa de elegir los consejeros

Los cónsules, que ya existían antes, eran cuatro y desde entonces hasta el siglo XVII, formaron también en Cardona los síndicos de:

Clariana, Coaner, Torroella, el Cint, Capolat, Correà, Falso, Castellón y Castelltallat.

Estos, constituían los llamados nueve castillos de Cardona, y también los de Súria y Ardèvol.

Los cónsules administraban la ciudad y el alcalde nombrado por los señores miraba por sus intereses.

Hacía cumplir los acuerdos del consejo y administraba justicia.

En 1576 el duque dio un extenso privilegio sobre la actuación del mostassaf

Hubo otras disposiciones que en 1852 se concretaron en un extenso Bando de Buen Gobierno y policía urbana dado por el gobernador civil de Barcelona.

Entre los gremios se destacó siempre el de los corderos, oficio que perduró hasta 1936.

Los dominios de los vizcondes de Cardona fueron extendiendo hacia la Segarra y las tierras de Maldà.

En 1217, por el casamiento de Ramon Folc IV con Agnès de Torroja, el vizcondado adquirió el extenso dominio de los Torroja, señores de Solsona.

La copiosa herencia de los Cardona, que comprendía también los patrimonios de:

Prades, Entença, Pallars, Vilamur, Empúries y Segorbe, pasó en 1690 al linaje castellano de los duques de Medinaceli.

Hoy subsiste todavía el título ducal de Cardona, detenido por una hija del duque de Medinaceli

El rico archivo del linaje se encuentra repartido entre Madrid y Sevilla (Casa de Pilatos), donde viven dos ramas del tronco ducal de Medinaceli.

También, el hospital de la ciudad existió al menos desde el siglo XI y estaba situado cerca de la capilla de Santa Eulalia.

Dotado por el vizconde Ramon Folc I y sus sucesores, fue llamado también hospital de peregrinos.

En los siglos XIII y XIV dependía del monasterio de San Vicente.

Debido a las pestes de mediados del siglo XIV el monasterio y los cónsules de la villa tuvieron que agrandarlo.

Perduró hasta el siglo XVI, pero la capilla de Santa Eulalia tuvo culto hasta el siglo XIX.

En la segunda mitad del siglo XVI funcionaba ya el Hospital de Santiago

Durante la guerra de la Independencia fue destruido por el general Lacy.

La sufragánea de San Miguel fue adquiriendo nuevos servicios, por cuanto era más adecuada a los aldeanos que la iglesia de San Vicente:

En 1223 consiguió el derecho de enterramiento, el cura era llamado rector antes del 1280.

Más tarde, en 1322 ya estaba en construcción el templo actual, consagrado el 1398.

Tuvo una gran trascendencia en la religiosidad de la villa.

Siendo el castillo un lugar clave estratégicamente para la defensa del Principado, fue ocupado por las fuerzas de la Generalidad.

El rey francés dio orden (1642) de confiscar los estados y los bienes del duque. El título fue otorgado al mariscal La Mothe.

Al principio de enero de 1643 estalló un motín en la ciudad, dirigido por Juan José de Pallarès

Contaba con más de 500 personas comprometidas en la comarca, pero fueron derrotados por las fuerzas enviadas desde Barcelona.

La custodia del castillo estuvo en manos de los franceses en 1647-50.

Las tropas de Felipe IV de España entraron en Cardona en junio del 1652 y el mismo año el duque Luis recuperaba sus dominios.

No obstante, la importancia estratégica aún se hizo más patente en la guerra de Sucesión.

Cuando el castillo y la villa fueron uno de los máximos centros de resistencia contra Felipe V, del 1711 al 1714 el castillo resistió fuertes asaltos.

A la caída de Barcelona, ​​el Once de Septiembre de 1714, entre las cláusulas de rendición había el compromiso de rendición del castillo de Cardona, último baluarte de los catalanes.

Durante la guerra de la Independencia el término de Cardona volvió a ser protagonista de hechos bélicos.

Hubo una cruenta batalla en la partida de San Quintín, que representó una derrota para los franceses

A pesar de que los franceses no entraron ni en la villa ni al castillo, la población y el entorno sufrieron mucho las consecuencias.

Durante el Trienio Constitucional los absolutistas bloquearon el castillo de Cardona.

Las guerras carlistas del siglo XIX también pusieron en peligro continuado Cardona, tan próxima a los focos carlistas de Berga y Solsona.

En septiembre del 1836, durante la primera guerra Carlista, hubo una conspiración en la villa a favor del pretendiente Carlos para entregar el castillo a sus generales, que fracasó.

Los ataques de los carlistas se concentraron entonces en las salinas e intentaron de apoderarse de la ciudad.

Tuvo que ir a defender estas tierras el general Mina.

El barón de Meer hizo construir nuevas fortificaciones en 1837

El barrio de la Coromina fue destruido en parte a finales de 1836 por los carlistas.

Además, volvió a sufrir el fuego el primero de enero de 1839 y el 29 de julio los carlistas todavía incendiaron casas de la muralla Cardonina.

En 1840 el coronel Delgado era jefe de la guarnición de Cardona.

Finalmente, en la segunda guerra Carlista, comenzada y dirigida en la comarca para Rafael Tristany el 1847, el somatén y la guarnición de Cardona intentaron capturarlo.

Este tuvo éxito con unos 500 hombres al escalar la muralla de la villa, que saquearon.

Con esta acción Tristán intentaba dividir el ejército liberal que atacaba el general Cabrera hacia la banda de Serrateix y Berga.

Los carlistas no tuvieron mucho apoyo en Cardona durante la tercera guerra Carlista, sin embargo el 31 de octubre de 1872 entraron en la Coromina.

IMPORTANTE

Realizamos viajes en Taxi desde Barcelona a Cardona y si tiene que volver de Cardona a Barcelona, podemos esperarle para la vuelta; pero no podemos ir a buscarle a Cardona, ya que está fuera del Área Metropolitana de Barcelona.

Rutas en Taxi Cardona desde Barcelona