Santuario de Montserrat

Monaterio de Montserrat

Santuario de Montserrat. El santuario de Nuestra Señora de Montserrat tiene su origen histórico en la ermita de Santa Maria que el conde Wifredo el Velloso donó al monasterio de Ripoll en el año 888.

En 1025, Oliba, abad de Ripoll y obispo de Vic, fundó un nuevo monasterio en la ermita de Santa María de Montserrat. En poco tiempo, el pequeño cenobio recibió peregrinos y visitantes, que contribuyeron a dar a conocer entre la gente las narraciones de los milagros y prodigios que obró la Virgen.

En 1409, el monasterio de Montserrat se convertía en abadía independiente. Entre los años 1493 y 1835, época de profundas reformas, de crecimiento y esplendor, Montserrat formó parte de la Congregación de Valladolid.

Durante los siglos XVII y XVIII, el monasterio de Montserrat se convierte en un centro cultural de primer orden. De la escuela de música de Montserrat surgen importantes compositores.

Historia del Santuario de Montserrat

La guerra napoleónica (1808-1811) y la desamortización de 1835 trajeron la destrucción y el abandono. Pero en 1844 se inició la restauración de la vida monástica y en 1881, en las Fiestas de la Coronación de la Imagen de la Virgen, el Papa León XIII la proclamó Patrona de Cataluña.

La Guerra Civil española (1936-1939) significó que nuevamente se tuviera que abandonar el monasterio. Sin embargo, el Gobierno de Cataluña preservó Montserrat del saqueo y de la destrucción. En la actualidad, Montserrat se moderniza para seguir atendiendo a los peregrinos mil años después de su fundación.

Santa Cecília de Montserrat

A cinco minutos en coche del Santuario de Montserrat, nos encontramos con el Monasterio de Santa Cecilia de Montserrat, situado en uno de los enclaves más bellos de la montaña.

Su iglesia, recientemente restaurada, data del siglo XI y es uno de los ejemplos más destacados de arquitectura románica en la región. El conjunto ha sido objeto de varias intervenciones a lo largo del siglo XX, entre las que destaca la restauración llevada a cabo por Puig i Cadafalch entre los años 1920 y 1930.

Actualmente, acoge la obra de uno de los artistas contemporáneos más conocidos internacionalmente: Sean Scully. Pinturas, vidrieras de colores, retablos y frescos llenan las naves de esta iglesia románica consagrada a santa Cecilia, patrona de la música.

La confluencia de arte, historia y espiritualidad, junto con el esplendor natural de su alrededor, hacen que sea un lugar único de visita obligada.